Este primero de septiembre, el Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos inicia un periodo más de esta la LXI Legislatura. Son muchos los temas pendientes y muchas las expectativas que se tiene de este Periodo Ordinario de Sesiones, sin embargo, uno de los vicios de nuestros sistema político -- y posiblemente de muchos similares en el mundo-- es que al acercarse los periodos electorales los parlamentos frenan (o en su defecto bloquean) las reformas legislativas. Tal vez no debería sorprender a nadie, pues el Congreso es la institución de representación de todas las fuerzas políticas en el país. El problema se manifiesta cuando las posturas sobre temas fundamentales como la educación, el trabajo, la seguridad, la salud y demás asuntos que se discuten en el Congreso, se ven "contaminados" por la coyuntura político-electoral, cuando se está a favor (o en contra) dejando de lado el compromiso de representación política y se privilegia la inmediatez de los resultados de la próxima elección.
Una democracia madura es cuando los actores políticos tienen la capacidad de quitarse etiquetas partidistas y se busca la responsabilidad social. El PRI, como oposición que es y como mayoría en la Cámara de Diputados tendrá la última palabra en el avance de la agenda legislativa de este periodo. No se les pide un cheque en blanco, pues su función es precisamente ser críticos del partido en el poder, sin embargo, desde hace diez años que asumieron el liderazgo como partido de oposición, el Poder Legislativo ha visto frenadas una serie de reformas que aunque serían benéficas para el país no serían electoralmente redituables para el tricolor. Eso es un vicio de la democracia.
En el Grupo Parlamentario del PAN (GPPAN) hemos acordado la agenda que consideramos urgente y políticamente viable si la oposición tiene la voluntad política para destrabar tantos asuntos pendientes. Nuestra propuesta tiene como eje rector mejorar las condiciones de vida para los mexicanos como lo establecen los principios del Partido Acción Nacional. Entre los temas de Justicia que consideramos urgentes son: policías con mando único estatal, la responsabilidad penal de adolescentes, juicios orales, lavado de dinero, tráfico de armas, traición a las Fuerzas Armadas, delitos contra periodistas, aumento de las penas en los delitos relacionados con el robo de hidrocarburos y creación de órganos anticorrupción.
En cuanto a la Reforma Política, los tres ejes rectores son la vinculación con la Sociedad y participación ciudadana; modernizar la relación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo y la integración de órganos representativos. Hemos buscado consensos para avanzar en la Reforma Laboral buscando brindar más certidumbre legal a la relación obrero-patronal, contribuyendo a elevar la competitividad a través de la generación de mejores empleos. Referente a la Política Social, estamos promoviendo una Ley de Consulta Indígena y en cuando a la equidad de género, buscamos adecuaciones a legislaciones que garanticen condiciones para las mujeres, para que estén libres de violencia. Queremos reformas para que cuando las mujeres legisladoras dejen sus cargos como sucedió en el "Caso de las Juanitas", sean mujeres quienes ocupen esa posición. En el tema de Política Exterior, teniendo en cuenta lo ocurrido en los últimos meses en Arizona, proponemos la creación de la Ley de Protección a los Mexicanos en el Exterior. En cuanto al Cambio Climático, los senadores del PAN hemos trabajado en la Ley General de Cambio Climático.
Las propuestas están pues sobre la mesa y las hemos presentado con un profundo sentido de responsabilidad. Ahora sólo esperamos voluntad de negociación de las demás fuerzas. La política es precisamente el arte de llegar a acuerdos, esperemos que los grupos parlamentarios estén a la altura de las grandes necesidades del país.
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